viernes, 11 de mayo de 2007
La vida es como un tren sin paradas y sin frenos, no se detiene hasta que llega a la estación y descarrila.

A veces sentimos que se nos viene todo encima y ese tren que es nuestra vida siempre está con la mitad del eje sobre la vía y la otra en el aire, en un punto entre salvación y accidente múltiple.

Mucho tiempo sin escribir y como siga con esta vagueza, aprecerá que solo escribo las desgracias.

Si, hoy toca llorada.

Me han pasado muchas cosas y no diré la frase tan manida "Bah, no son importantes" "Bah, lo superaré sin más" "No es nada".

Frases así las dice la gente fuerte u orgullosa... Y los diablos me lleven pero no tengo ahora mismo ninguna pizca de la primera y nunca hago un uso estúpido de la segunda.

Me han pasado cosas, han sido graves y no voy a superarlo. Obviamente no me voy a cortar las venas, pero este tipo de cosas no se supera, más bien se sobrepasan, se vive con ellas y se aprende a seguir.

Yo estoy ahora en ese camino de aprendizaje, pero aún me queda mucho para el diploma.

¿Empezamos? Desde luego...

La vida en casa de mis abuelos, muchas veces, tenía tintes de infierno... Infierno, supongo que los sublevados llamarían así al Régimen. Mi abuelo era muy amigo del 'Aquí mando yo', de resolver todo con gritos, vapuleos, insultos... y cuando todo fallaba, garrotazo y tentetieso.

Infierno... Este no consiste en diablos rojos con colas y tridentes, ni en fuego u azufre... Consiste en personas malas, haciendo su voluntad, consistente en daño, mayormente. El Infierno es sufrir todo el tiempo y no me voy a poner bonita diciendo que yo era muy fuerte y no lo pasaba mal.

Lo pasé mal, eso no tiene vuelta de hoja.

Y claro, aunque mi abuela compartía muchos de sus pensamientos (todavía sigue sin entender que una mujer no es una chacha y que no tengo que ser siempre correcta y adorable), todo el mundo tiene un límite. Los golpes, los golpes más que nada a los hijos, sobrepasan siempre esos límites.

Cuando un hombre no adulto... Un adulto puede ser irracional, infantil... pero cuando tu vida ha visto siete décadas... No, un anciano no puede ser como un adulto... Tiene otra visión... debería tener otra visión. Bueno, cuando una persona supuestamente racional, se encara con alguien que, a pesar de tener cincuenta años, su mente es de un niño de cuatro... esa persona no tiene derecho ni a llamarse padre ni mucho menos hombre.

En un día, la discusión habitual, las amenazas habituales, tomaron un cariz increible. No llega a cuatro semanas que pasó, pero aunque fuera un cabrón, es duro ver como la Guardia Civil se tiene que llevar a tu propio abuelo. Bueno, la alternativa era una desgracia, bien mirado...

Un juicio rápido, una orden de alejamiento provisional... No tardó ni un día en saltársela, venir a aporrear la puerta y... su amenaza favorita desde que tengo narices: Me tiro por la ventana.

Si, diréis... un vejete de setenta años, ¿Qué coño iba a hacer? Con el vejete no pudieron ocho personas bastante más jóvenes que él y el chico de la Cruz Roja tuvo que meterle tres jeringuillazos para que se le bajaran los humos.

Otro juicio rápido, más de lo mismo... la orden de alejamiento se convierte en Orden de Protección, supuestamente mejor, supuestamente más segura...

Y lo fue...

El mismo día del siguiente juicio, tras esperar dos horas por pura dejadez, me hacen entrar a hablar con el secretario.

Yo... ¿Por qué yo? Mi tío es ese niño de cuatro años en el cuerpo de uno de cincuenta, pero estaba mi madre, estaba mi abuela... ¿Por qué me lo tenían que decir a mí? Me vieron fuerte... ¡Yuju! Me pusieron una etiqueta que yo no he querido en mi vida.

Bueno, me hacen pasar, me hacen sentar y lo primero que me dicen es "Debes ser fuerte", por tu familia, por tu abuela... Yo ya pensaba que el muy cabrón me había denunciado o algo. Siempre decía que nos podía hundir, siempre había sido así... 'Vais a comer mierda si yo falto' es lo que nos solía decir...

Con el 'Debes ser fuerte', por delante, el secretario de la jueza me suelta a bocajarro y sin anestesia que mi abuelo se ha suicidado. Octava planta de un edificio justo en rente del hotel donde se quedaba por capricho. Tenía una casa a la que ir, pero quería estar cerca. Los daños nunca se hacen de lejos.

Lloré... maldita sea, por fuerte que me quieran ver, por fuerte que quieran que sea, no lo soy. Lloré, pero no su muerte.

La impresión, mezclada con la sorpresa y con el saber lo que se venía encima...

Y luego tenérselo que comunicar a los demás.

Mi tío lloró... como lo que es, como un niño. Mi abuela también y mi madre... ella no, no lloró. Trató de quitarle hierro al asunto, trató de poner sobretodo la verdad por delante.

Hay un dicho que dice que el muerto siempre es bueno. Todo el mundo habla bien de los muertos en los funerales... No, no todos los muertos son buenos, no todos los muertos merecen lágrimas, no todos merecen buenas palabras en su funeral... Pero mi madre, yo sabía, estaba mintiendo.

Mi madre solo quiere que la vean como la fuerte, la que lo aguanta todo. Es una actitud idiota, sobretodo porque yo luego siempre recojo sus pedazos cuando todo le estalla dentro, pero... Ella ahora es la fuerte, quiere serlo.

A este punto diréis 'Joder, qué palo' Ah, pero no he terminado...

Mi abuela estuvo tres días imposible.

No dormía de noche, se la pasaba despierta, de aquí para allá dentro de la casa. Le cogió tal pánico a la muerte que soñó que le sangraba la cabeza y se despertó gritando.

Los dos últimos días le dio por quejarse y por gritar... y llorar. Como llamara alguien por teléfono o... sin nada, simplemente le daba por llorar y quejarse.

Le salieron unos morados en las piernas, enormes... el médico al comienzo no le puso importancia, pero empezó a perder el equilibrio, se cayó varias veces. Ella es muy gorda y muy blanquita, más morados... Hace dos semanas, casi tres, estaba fatal. No se aguantaba de pie, la veía rara, débil... Tras tomarle la glucosa (padece de azúcar y como veinte enfermedades más) la llevamos a urgencias ambulatorias y la acabaron mandando en ambulancia al Complejo Hospitalario Nuestra Señora de Candelaria.

Pasé la noche allí dado que mi madre se regresó a atender a al niña y en sí no me dieron ningún diagnóstico.

Al día siguiente simplemente nos dieron una nota diciendo que la tenían que ingresar y que la iban a meter en el Hospital del Torax porque allí tenían cama.

Solo fue cuando me llamaron de dicho hospital cuando me dieron una diagnosis: Insuficiencia renal mezclada con neumonía.

Ya luego en el Torax le descubrieron también un problema de tiroides (en el último análisis, no hacía ni un mes, no tenía) y bueno... Estuvo grave, ahora está estable, pero no está bien. La doctora dice que la recuperación es lenta...

En estos días la llegué a ver sin memoria, sin fuerzas... Ella siempre ha tenido muchas enfermedades, hasta cancer de mama, pero nunca ha estado grave. Y su pabellón, su fortaleza, era la mente... Verla... así...

Ahora está mejor. Aún la memoria en chorradas se la juega, como decirle o que diga algo el día anterior y al siguiente no recordarlo, pero está algo mejor.

Ha vuelto a comer por sí misma aunque sigue sin poderse mover sin ayudar.

La pobre solo exclama para ver a Selene...

Y yo... De vida despreocupada y alegre, con algunos baches, he pasado a estar en medio de un camino pedregoso, llevando una casa, cuidando de mi madre y su estabilidad mental y de mi tío, amén de mi niña, la que tenía que ser mi única responsabilidad en este punto.

Y con mi abuela, quien me crió, casi mi madre en sí, hospitalizada y débil...

¿Esto es un relato? Mis cojones... Esta es la vida, al menos la mía, tal y como Sino la presenta.

¿Jodida? Lo estoy, qué coño... no se necesita entereza para fingir estar bien, se necesita entereza y valor para admitir que se está mal y yo lo estoy.

No puedo llorar, solo lo pude hacer en privado en la oficina del secretario de la jueza... La niña odia verme llorar o siquiera triste, mi tío igual y yo tampoco quiero que se desmorone mi madre.

Me he puesto el disfraz de la dureza, la indiferencia y una sonrisa a diario mientras por dentro me comen los bichos.

Este es el único desahogo que se me ocurrió... Total, no es que mucha gente lea mi blog, pero qué cojones... poco que lo lean, al menos siento que le estoy contando esto a alguien y al menos me siento algo mejor haciéndolo.

Tantas cosas... Y tan poco tiempo...

Lo peor de todo, es que esto aún no ha acabado.

Publicado por Vengerin @ 3:14  | Vida diaria
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Comentarios
Publicado por Comentador_Invisible
miércoles, 30 de enero de 2008 | 19:57
no se de donde eres no se tu edad no se ni como te llamas y todo esto es devido a que no te conozco de nada.
he encontrado tu block en internet al poner palabras como debil, orgullo y fuerza, porque las he puesto puede que por aburrimiento puede porque sean los sentimientos más marcados que yo posea dentro de mi, no lo se, pero lo que si se esque me ha inpactado tu historia tu vida, no quiero decir que sea la primera tragedia real que haya visto e visto otros pero no una tan, tan cercana que yo pueda entender, te esplico si tu madre se hace la dura la mia es todo lo contrario, es muy sensiible a todo puede que se porque mi abuelo la maltrato toda su vida hasta que se tuvo que ir de casa y porque esta sola al ser avandonada por mi padre, despues esta tambien mi ti acorralada en na vida infeliz con un marido que la esta matando y al que es incapaz de abandonar y en todo esto, yo no pinto mucho no soy el sostento de nadie(bueno puede que de mi madre si) y aun asi me siento responsable .